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Invitaciones digitales en España: de la boda a la comunión, todo en un enlace

Bodas, comuniones, bautizos y cumpleaños. Elige tu celebración y crea la invitación que se comparte con un enlace.

Planes desde €18,00 EUR · pago únicoCrear tu invitación es gratis — pagas solo al publicarPrecios en euros (EUR), pago único por evento. Envío ilimitado. Se cobra en EUR con tarjeta de crédito o débito.
Listo en minutosPerfecto en móvilComparte por WhatsApp

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El enlace se guarda en el móvil y se consulta el mismo día de la boda

La diferencia se nota el propio día de la boda. Semanas antes casi nadie repasa los detalles: el invitado apunta la fecha y sigue a lo suyo. Esa mañana, en cambio, vuelve a buscar el mensaje para ver a qué hora empieza la ceremonia, copiar la dirección de la finca en el GPS y comprobar si el código de vestimenta pedía chaqueta. Una imagen suelta ya se ha hundido veinte conversaciones más abajo; el enlace se queda fijado en el chat o guardado en favoritos, y abre siempre la última versión. Dentro están el itinerario con la hora de la ceremonia, del cóctel y del banquete, el mapa de cada sitio, la cuenta atrás, la galería, la música y el botón de confirmar asistencia. Se abre en el navegador del móvil, sin instalar nada ni registrarse: igual en el móvil de tu abuela que en el ordenador del primo que vive en Alemania. Por eso aquí también se buscan como invitaciones online, porque es lo mismo con otro nombre.

Un enlace que también hace de página web de boda

En España la pareja no compara la invitación digital con la invitación de papel, sino con la web de boda. La respuesta honesta es que no hacen falta dos sitios: en el mismo enlace caben la historia de los novios, el itinerario de ceremonia, cóctel y banquete, la ubicación de la finca con mapa, el código de vestimenta, la lista de boda, la galería y la confirmación de asistencia. Si el portal donde contrataste a los proveedores te regaló una página, compárala con calma: suele llevar su marca y su publicidad encima y empujar a tus invitados hacia un escaparate. Aquí dentro no hay anuncios de terceros: solo está tu celebración, y el enlace se comparte tal cual por WhatsApp. Eso sí, la invitación se aloja en fiestly.com y sigue online lo que dure el plan que elijas, tres meses el Básico, seis el Pro y un año el Premium, así que conviene elegirlo con la fecha de la boda delante.

Se hace desde el navegador del móvil, viendo el resultado mientras la montas

Entras desde el navegador, en el móvil o en el ordenador, y empiezas por el diseño: el catálogo está ordenado por tipo de celebración, boda, comunión, bautizo y cumpleaños. Escribes los nombres y la fecha, y la cuenta atrás arranca sola. Añades los lugares, hasta cinco, cada uno con su hora y su mapa; subes las fotos, eliges la música y enciendes las secciones que quieras: nuestra historia, itinerario, código de vestimenta, lista de boda, galería, muro de Instagram o confirmación de asistencia. Todo se edita tocando encima del texto que quieres cambiar, igual que los colores, las tipografías y hasta los iconos. Y como trabajas en la misma pantalla en la que después se abrirá el enlace, lo que ves mientras la montas es exactamente lo que le llega a tu gente al chat, con el mismo tamaño de letra y las mismas fotos. Al vivir todo en la web, retomas donde lo dejaste desde otro dispositivo: empiezas en el sofá con el móvil y lo rematas en el ordenador.

Qué lleva dentro: cuenta atrás, itinerario, lista de boda y galería

Las secciones se encienden y se apagan una a una, así que la invitación de una boda de doscientas personas y la de una comida de comunión no se parecen en nada. Están la portada con la foto, la cuenta atrás, nuestra historia, el itinerario con la hora de la ceremonia, del cóctel y del banquete, la ubicación con mapa, hasta cinco sitios cada uno con su hora, el código de vestimenta, la galería, la música, el muro de Instagram y un módulo libre para lo que no encaje en ningún sitio. La lista de boda va en su propia sección: añades el número de cuenta o el IBAN con un botón de copiar, y queda discreta en lugar de metida con calzador en el texto de bienvenida. Es la manera de pedirlo en España sin quedar mal, porque el invitado lo encuentra si lo busca y no le salta a la cara si no.

La hora de la comunión la pone la parroquia, no la familia

En España el día de la comunión no lo elige la familia: lo fija la parroquia, y la misa suele ser comunitaria, con varios niños del mismo grupo de catequesis comulgando a la vez. Eso condiciona lo que hay que escribir en la invitación. La hora de la misa es una hora cerrada a la que nadie puede llegar tarde, y el convite se celebra en otro sitio, muchas veces a veinte minutos en coche de la iglesia. Por eso la invitación lleva los dos lugares separados, cada uno con su dirección, su mapa y su horario: primero la parroquia, después el restaurante o la casa. Los tíos y los padrinos que vienen de otra provincia calculan con eso a qué hora salir, y en casa se deja de repetir la misma explicación por teléfono una y otra vez. En un bautizo el esquema se repite, con los nombres de los padrinos por delante; en un cumpleaños suele bastar con un sitio, una hora y el botón de confirmar.

Cuántos comen: el dato que la finca te pide dos semanas antes

Toda boda en España acaba en el mismo trámite: la finca pide el número definitivo de comensales una o dos semanas antes del banquete, y a partir de ahí cada cubierto de más se paga igual aunque la silla se quede vacía. Sacar esa cifra a mano, rastreando los «nosotros sí vamos» de cuatro grupos de WhatsApp más el audio de una tía, es la parte que siempre se hace tarde y mal. Aquí el invitado confirma desde el móvil con un botón y dice cuántos van; si activas la opción, además elige menú, que es donde aparecen los celíacos, los vegetarianos y los platos infantiles. En tu panel ves cuántos han contestado y cuántos comen en total, un número que se actualiza según entran las respuestas y que te llevas tal cual a la reunión con la finca. La confirmación se cierra sola dos días después del evento, así que no hay que acordarse de apagar nada. Y si quieres saber quién falta por contestar con nombre y apellido, el plan Premium permite generar un enlace por invitado o por familia.

Cuánto cuesta en euros y qué te ahorras frente a imprimir

El precio se muestra y se cobra en euros, sin conversiones raras, y se paga con tarjeta de crédito o débito o con PayPal. Es un pago único por evento desde €18,00 EUR el plan Básico, que trae siete secciones; el Pro llega a once y el Premium a catorce. No hay suscripción, no hay coste por invitado y no hay límite de envíos ni de confirmaciones, así que da igual que la lista sea de cuarenta personas o de doscientas cincuenta. El importe que ves junto al plan es el que se cobra al publicar, y no se le añade nada en el paso siguiente. La diferencia con imprimir salta a la vista en cuanto pides presupuesto de invitaciones con sobre para toda la lista. Si en tu familia la entrega en mano pesa, lo sensato es lo mixto: la invitación digital para toda la lista y, por tu cuenta, unas pocas impresas en una imprenta para los sobres que no pueden faltar. Fiestly hace la parte digital; el papel corre por fuera.

Cuando la finca mueve la hora del banquete a tres semanas de la boda

Entre que se envía la invitación y llega el día, algo se mueve casi siempre. La finca reorganiza los turnos porque ese sábado tiene dos banquetes y el vuestro pasa de las tres a las dos y media; el autobús cambia el punto de recogida; la parroquia adelanta la ceremonia veinte minutos. Ninguno de esos avisos obliga a mandar un mensaje nuevo al grupo con la corrección suelta: abres tu panel, cambias el dato y ya está. La dirección del enlace es la misma de siempre, así que el mensaje que ya circula por WhatsApp sigue valiendo, y quien lo abra a partir de ese momento ve la hora nueva sin que nadie le avise. Editar después de publicar es gratis y sin límite, tantas veces como haga falta, y no existe una versión que quede congelada. Vale igual para añadir las fotos de la preboda cuando llegan, cambiar la música, encender una sección que al principio no ibas a poner o sumar a los que se apuntan sobre la marcha: el enlace es uno solo para toda la lista, se sume quien se sume.

Invitación digital o papelería de boda: qué cambia en España

La duda, en España, suele aparecer antes de encargar nada en la imprenta: el sobre que se entrega en mano o se envía por Correos, o el enlace que llega al móvil. Aquí está la comparación fila por fila, incluido lo que el papel sigue haciendo mejor.

Qué comparasInvitación digitalInvitación impresa
CostePago único por evento: da igual que invites a 40 o 300.Se paga por unidad: cada invitación, cada sobre y cada sello.
Tiempo hasta tenerlaPublicas y el enlace ya funciona; se comparte el mismo día.Diseño, prueba de imprenta y reparto: se calcula en semanas.
Confirmación para el banqueteBotón en la invitación; el recuento sube solo mientras confirman.Llamadas y WhatsApp uno a uno, apuntados en una lista aparte.
Cambio de hora o de lugarLo corriges en el mismo enlace y todos ven la versión nueva.Lo impreso ya no se corrige: hay que avisar uno a uno.
Invitados que viven fueraEl enlace se abre igual en Londres que en Sevilla, sin envío.Envío internacional: más días, más coste y algún sobre extraviado.
Recuerdo para guardarVive en el móvil; queda como captura o como enlace.Gana el papel: el sobre se guarda, se enmarca y se toca.
Invitados mayoresNecesitan un móvil y saber abrir un enlace; algunos piden ayuda.Se entrega en mano y se lee sin batería ni datos.

El papel gana como objeto y con quien no se maneja bien con el móvil. En lo demás —coste, plazos, confirmaciones y cambios— pierde. Mucha gente hace ambas cosas: el enlace para todos y unas pocas en papel para enmarcar.

Dudas frecuentes sobre las invitaciones digitales de boda