Pago en dólares · EcuadorInvitaciones digitales en Ecuador:
la haces tú y pagas solo al publicarla
Matrimonios, quince años, bautizos y cumpleaños. Escoge tu celebración y personaliza tu invitación en minutos.
Crear invitaciónFiestas de 15Una noche para brillar
Crear invitaciónCumpleañosFestejos de todas las edades
Crear invitaciónBautizosTernura para su gran día
Crear invitaciónPrimera ComuniónNuevoSu primer gran paso de fe
Crear invitaciónCorporativoCon la identidad de tu marcaTe esperamos en el
Summit Anual
NOVA 2026
Jueves 12 de noviembre · 18:30 h
Centro de Convenciones · Salón Principal
Agenda
Confirmar antes del 5 de noviembre
Invitaciones de Matrimonio Digitales
Crea tu invitación de matrimonio digital: fotos, música, cuenta regresiva, mapa y confirmación de asistencia online. Compártela por WhatsApp.
Ver diseñosInvitaciones de Quince Años Digitales
Crea tu invitación digital de quince años: música, galería de fotos, cuenta regresiva y confirmación online. Compártela por WhatsApp.
Ver diseñosInvitaciones de Cumpleaños Digitales
Crea invitaciones de cumpleaños digitales: infantiles temáticas y elegantes para adultos, con confirmación online. Compártelas por WhatsApp.
Ver diseñosInvitaciones de Bautizo Digitales
Crea tu invitación de bautizo digital: fotos del bebé, ubicación de la iglesia y confirmación de asistencia online. Compártela por WhatsApp.
Ver diseñosInvitaciones de Primera Comunión Digitales
Crea tu invitación digital de primera comunión: datos de la ceremonia, ubicación y confirmación de asistencia. Compártela por WhatsApp.
Ver diseñosInvitaciones Digitales para Eventos Corporativos
Invitaciones digitales para eventos de empresa: agenda, ubicación y confirmación de asistencia en un solo link.
Ver diseñosTu evento tiene una dirección web propia, con tu nombre y la fecha
Al publicar eliges la dirección de tu invitación y queda algo así como fiestly.com/gabriela-y-daniel: corta, con tus nombres y fácil de dictar por teléfono a la tía que no está en el grupo. No es un código raro ni un número, así que cuando el enlace cae en el chat se entiende de un vistazo de quién es el evento, y eso ya es media batalla ganada para que lo abran. Esa dirección es el evento entero. Adentro está la portada con su foto, la cuenta regresiva corriendo, cada lugar con su mapa que abre en la aplicación del celular, la galería y el botón para confirmar. Se abre en el navegador con un toque, sin descargar nada y sin crear una cuenta. Y es la única que vas a repartir: la pegas en tu estado de WhatsApp, la mandas al chat de la familia o se la pasas a quien te ayuda con el evento, y siempre es la misma.
El precio está en dólares y es el mismo que ves al publicar
Ecuador está dolarizado y eso simplifica la parte que en otros países se complica: el número que ves en la página es el que te cobran. No hay conversión, ni cotización del día, ni un cargo que aparezca recién en el checkout. Los planes arrancan en US$20.00 el Básico y se paga una sola vez, al publicar. Es un pago por evento, no una suscripción: no hay cuota mensual, no se cobra por invitado ni por envío, y da igual si mandas el enlace a cuarenta personas o a trescientas. El cobro se procesa por PayPal, en dólares y en un solo pago, con crédito, débito o el saldo de tu cuenta. Cada plan define cuánto tiempo queda en línea la invitación: tres meses el Básico, seis el Pro y un año el Premium, contados desde el día que la publicas. Antes de eso no pagas nada.
Todo se edita escribiendo encima: tocas el texto y lo cambias
No hay un formulario aparte donde cargas datos a ciegas. Trabajas sobre la invitación misma: tocas la frase que quieres cambiar, escribes encima y ahí queda, con la letra y el tamaño que le da el diseño. Lo mismo con el resto, los colores, las tipografías, las fotos que subes desde el mismo celular y hasta los íconos, que se cambian uno por uno eligiendo otro de la lista. Si una frase no te sirve, la ocultas en lugar de borrarla y la recuperas cuando quieras. Lo que ves mientras editas es exactamente lo que va a ver tu invitado, en el mismo tamaño de pantalla, así que no hay sorpresa al publicar. Cargas los nombres, la fecha, cada dirección, eliges la canción y en unos quince minutos la tienes lista, a la hora que puedas y sin depender de que alguien conteste un chat.
Catorce secciones disponibles: te quedas solo con las que tu evento necesita
Son catorce y ninguna es obligatoria: portada, cuenta regresiva, historia, cronograma, ubicación, código de vestimenta, datos de la cuenta, lista de regalos, galería, música, muro de Instagram, confirmación de asistencia, un módulo libre para lo que tu evento tenga y no esté en esta lista, y el pie con el mensaje de cierre. La gracia está en descartar. Un bautizo se queda con la parroquia, la reunión posterior, la galería y la confirmación, y apaga todo lo demás. Un matrimonio aprovecha los cinco lugares, el cronograma y el código de vestimenta. Un cumpleaños infantil se resuelve con la portada, el mapa y el botón de confirmar. El plan marca hasta dónde llegas: el Básico trae portada, cuenta regresiva, galería, ubicación, datos de la cuenta, confirmación y pie; el Pro suma historia, cronograma, código de vestimenta y lista de regalos; el Premium habilita la música, el muro de Instagram y el módulo libre.
Cómo elegir un diseño sin perder la tarde mirando todo el catálogo
Mirar el catálogo entero de corrido no sirve, porque la mayoría de los diseños ni siquiera aplica a tu evento. Ya viene separado por celebración: entras por el tipo, matrimonio, quince años, cumpleaños, bautizo o primera comunión, y solo ves los suyos, así que el descarte grande está hecho antes de que empieces a mirar. Después alcanza con decidir dos cosas: fondo claro u oscuro, y portada con tu foto o con ilustración. Con eso quedan pocos. Cada diseño se abre completo, con datos de ejemplo, y lo recorres igual que lo va a recorrer tu invitado. Lo que conviene mirar es la portada y la tipografía, porque son las que dan el tono; los colores, los textos y los íconos los cambias después, así que no te ates a ellos. Quédate con dos o tres, ponles tu foto principal y elige.
Quién puede editar la invitación después de publicada y desde dónde
La invitación queda ligada a la cuenta con la que la creaste, tu correo o tu Google, y desde ahí entras al panel: en el celular mientras esperas o en la computadora. Cambias la hora, agregas un lugar, reemplazas una foto o corriges un nombre mal escrito, guardas, y el cambio ya está en la misma dirección de siempre. No hay que reenviar nada ni avisar por otro lado, porque quien abra el enlace ve la versión nueva aunque lo haya guardado hace un mes. El invitado solo puede mirar y confirmar: el contenido no lo toca nadie más que tú. Editar es gratis y sin límite mientras la invitación esté en línea, y únicamente pagas la diferencia si decides sumar una sección que pertenece a un plan superior. Cuando se cumple el plazo de tu plan deja de estar publicada, y hasta ese día la corriges las veces que haga falta.
La hacienda pide el número exacto y todavía faltan veinte por contestar
En Ecuador muchas recepciones terminan en una hacienda, y la hacienda no pregunta a cuántos invitaste: pregunta cuántos se van a sentar a comer, y lo pregunta con días de anticipación. Ese número se arma solo. Cada persona que confirma entra directo, con su nombre y cuántos la acompañan, sin escribirte por privado y sin que tengas que anotar nada aparte. Lo que casi siempre falta es el otro dato: quién no contestó todavía. Si cargaste tu lista de invitados, la ves partida en dos, los que ya respondieron y los que siguen pendientes, así el recordatorio va a esas veinte personas y no otra vez al grupo entero. El día que hay que dar el número, exportas la lista a Excel o CSV y la mandas como está, sirve igual para la hacienda que para el catering. No hay tope de respuestas en ningún plan y la confirmación se cierra sola dos días después del evento. El invitado no se registra: toca el botón, escribe su nombre, dice cuántos van y listo.
Bautizo en Ecuador: la parroquia, los padrinos y la hora de llegada
El bautizo pide datos que ninguna otra celebración necesita. Va el nombre del bebé, la parroquia con su dirección y su mapa, la fecha, y los nombres de los papás y de los padrinos. Si el bautizo se celebra dentro de una misa comunitaria, con varias familias el mismo día, conviene poner la hora de llegada además de la hora de la misa: no son la misma y es lo que evita que media familia entre cuando ya empezó. Después viene la reunión, que casi siempre queda en otra dirección y a otra hora, así que lleva su propio bloque con su propio mapa. Muchas familias juntan el bautizo con el primer añito y activan las secciones de las dos cosas. Y si la parroquia mueve la misa, editas la hora y el link sigue siendo el mismo.
Invitación impresa o digital para tu matrimonio o tu bautizo en Ecuador: qué conviene
En Ecuador la invitación impresa sigue siendo lo esperado en un matrimonio y en un bautizo, y esa costumbre tiene su parte de razón. Antes de decidir conviene ver las dos opciones fila por fila, con lo que cada una resuelve bien y lo que no.
| Qué comparas | Invitación digital | Invitación impresa |
|---|---|---|
| Costo | Un pago único por evento, sin costo por invitado | Se paga por unidad: 200 invitados, 200 impresiones |
| Tiempo hasta que la reciben | La armas hoy y el link llega por WhatsApp el mismo día | Prueba de imprenta, tiraje y reparto: de una a tres semanas |
| Confirmación de asistencia | Botón dentro de la invitación y panel con la lista al día | Llamadas y mensajes uno por uno para armar la lista |
| Cambio de hora o de lugar | Corriges el dato y la misma invitación queda actualizada al instante | Ya impresa no se corrige: se reimprime o se avisa aparte |
| Familia que vive afuera | El mismo link abre desde Madrid, Nueva York o Milán | Sobre por correo internacional: semanas de viaje, envío aparte y sin seguimiento |
| Recuerdo físico | Queda el link con las fotos, no un objeto | Gana el papel: queda la pieza para el álbum |
| Cómo llegan al lugar | Mapa integrado: se abre en el celular y marca la ruta | La dirección impresa: cada invitado la copia a mano en el buscador |
El papel gana en una sola cosa, y es real: el objeto que queda. En costo, plazos, correcciones y confirmaciones gana la digital. Por eso muchas familias imprimen unas pocas para los abuelos y mandan el link al resto.