El primer paso: sacar el turno
El acto civil es el trámite que hace que el casamiento sea legal ante el Estado. En la mayoría de los municipios y en CABA se pide turno online, a través de la página del Registro Civil correspondiente, y conviene sacarlo con bastante anticipación: en las oficinas más pedidas —Buenos Aires, Córdoba, Rosario— los turnos para fechas de temporada alta (octubre a abril) se agotan con dos o tres meses de anticipación.
Antes de entrar a pedir el turno, tené a mano el DNI de los dos y decidí si querés el acto en la sede del Registro Civil o en un salón habilitado aparte (muchos municipios ofrecen esta opción, con un costo extra). Apenas tengas la fecha confirmada vas a poder crear tu invitación digital y avisarle a la familia sin esperar a que termine el resto del trámite.
Los papeles que te van a pedir
- DNI original y actualizado de ambos.
- Partida de nacimiento actualizada (vigencia de entre 90 días y un año, según el municipio).
- Si alguno estuvo casado antes: la sentencia de divorcio con la inscripción correspondiente.
- Si alguno es extranjero: DNI argentino o partida de nacimiento apostillada y traducida por traductor público.
- Certificado prenupcial, que pide directamente el Registro Civil a un laboratorio o centro de salud público: es gratuito y tiene una vigencia corta, de unos 30 días.
Tip: Llamá o escribile al Registro Civil de tu localidad antes de armar la lista: cada municipio tiene sus propios plazos de vigencia para las partidas, y ahí es donde más trámites se rehacen por vencimiento.
Testigos: quiénes pueden serlo y cuántos hacen falta
Se necesitan al menos dos testigos, uno por cada uno de ustedes (algunos municipios piden hasta cuatro). Tienen que ser mayores de edad y llevar el DNI. No hace falta que sean familiares directos ni que tengan ningún parentesco con la pareja: pueden ser amigos, primos, compañeros de trabajo.
Un detalle que se pasa por alto: avisales con tiempo y confirmales el día exacto, porque si alguno falta el acto se puede reprogramar. Algunos municipios piden que los testigos también lleven una fotocopia del DNI el día del acto, además del original, así que conviene confirmarlo con anticipación en vez de descubrirlo en la puerta.
Si alguno de los testigos no puede asistir a último momento, avisá al Registro Civil apenas te enteres: en general se puede reemplazar sin perder el turno, siempre que el nuevo testigo también sea mayor de edad y lleve el DNI.
El acto civil dura entre diez y veinte minutos, pero los papeles para llegar hasta ahí llevan semanas. Arrancar temprano es lo que evita el apuro de último momento.
Cómo es el día del acto civil
El oficial público lee el acta, ambos firman junto con los testigos, y se entrega la libreta. Es un trámite breve, así que muchas parejas lo hacen unos días o semanas antes de la fiesta, con ropa informal y solo la familia más cercana, y dejan la ceremonia "grande" —religiosa o simbólica— para el día de la celebración.
Otras deciden hacer los dos actos el mismo día: civil a la mañana, fiesta a la noche. Funciona, pero suma estrés logístico (documentación, testigos, vestuario) justo en la fecha más importante.
Un dato que conviene tener presente: después del acto civil, la libreta tarda un tiempo en tramitarse del todo (el DNI actualizado con el nuevo estado civil, si corresponde, llega después). No hace falta esperar ese trámite completo para festejar: con la constancia que entrega el mismo día alcanza.
Si alguno de los dos vive en el exterior
Cuando uno de los dos vive afuera del país, conviene sumar tiempo extra al trámite: la documentación (partida de nacimiento, certificado de soltería si corresponde) tiene que venir apostillada y, si no está en español, traducida por un traductor público matriculado. Este paso suele ser el que más demora, así que arrancarlo con dos o tres meses de anticipación evita que se choque con la fecha del turno ya reservado.
Civil separado de la fiesta: la opción que más se elige
Cada vez más parejas argentinas separan el civil de la celebración por varias semanas o meses. Las ventajas: el civil queda como un momento chico e íntimo, y la fiesta se arma sin la presión del papeleo encima. La desventaja es que hay que avisar dos veces: primero el civil, a los testigos y la familia más cercana, y después la fiesta, a toda la lista de invitados.
Con una invitación de casamiento digital podés armar las dos fechas en la misma página y evitar mandar dos mensajes separados por WhatsApp que se terminan mezclando en el chat familiar.
Y cómo avisarlo en la invitación
Si separás los dos eventos, conviene que la invitación dé toda la información de una: fecha del civil (si va a estar la familia), fecha y lugar de la fiesta, y el botón de confirmación de asistencia para que cada invitado sepa a cuál de los dos está invitado.
Otra ventaja de resolverlo así, en una sola página, es que evita la confusión típica de mandar dos avisos por separado: el civil por un lado, la fiesta por otro, y algún invitado que termina yendo al lugar equivocado o a la hora que no era. Con todo centralizado en un solo link, cada uno entra, ve exactamente a qué está invitado y confirma ahí mismo.
Si ya estás armando la lista de regalos, mirá la nota sobre lista de regalos virtual, y si todavía no elegiste el diseño, esta guía de tarjetas de casamiento virtuales te muestra las opciones.
Mientras arreglás el civil, arrancá con la invitación.
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