El momento formal de la noche
Los honores son el bloque en que se reconoce públicamente a quienes hicieron posible la fiesta: los papás, los padrinos, los abuelos, la corte. Es la parte más protocolar de unos XV y, cuando se hace bien, la más emotiva.
Cuando se hace mal, son cuarenta minutos de micrófono y la mitad del salón mirando el celular. Aquí va cómo evitarlo, desde el cronograma que anticipas en las invitaciones digitales para XV años hasta el orden en que habla cada quien.
Qué incluyen
No hay una lista obligatoria, pero lo habitual es alguna combinación de:
- Presentación formal de la quinceañera por el maestro de ceremonias.
- Reconocimiento a los papás, que suben o se ponen de pie.
- Mención de los padrinos, con lo que aportó cada uno si la familia quiere nombrarlo.
- Mención de la corte de honor — damas y chambelanes — normalmente uno por uno.
- Unas palabras de los papás o de la quinceañera.
- Entrega de algún reconocimiento: un ramo a la mamá, una placa a los abuelos.
En qué momento van
Hay dos escuelas y las dos funcionan:
Antes del vals
Se presenta a la quinceañera y a su corte, y de ahí se pasa directo al baile. La ventaja: la gente está recién sentada y con toda la atención.
Junto al brindis
Los honores y el brindis se juntan en un solo bloque después del vals. La ventaja: se concentran todos los momentos de micrófono en un solo tramo y después la fiesta ya no se interrumpe.
La segunda es la que mejor resultado da en fiestas grandes.
La regla que salva la noche: todos los momentos con micrófono van en un solo bloque de máximo veinte minutos. Honores, brindis y agradecimientos juntos. Si los repartes por la noche, cada vez que alguien toma el micrófono la pista se vacía y hay que volver a levantarla.
Quién habla y cuánto
El límite práctico: máximo tres personas, dos minutos cada una.
- El maestro de ceremonias: conduce, presenta y nombra. No da discurso.
- Los papás: uno de los dos, o los dos juntos y breve.
- La quinceañera: un agradecimiento corto. Cada vez más común y siempre bien recibido.
Si un padrino o un tío quiere decir algo, que sea en el brindis y con el mismo límite. Los discursos sorpresa sin tiempo asignado son la causa número uno de que los honores se estiren.
Cómo nombrar a la corte sin que se haga eterno
Si tienes catorce damas y catorce chambelanes, nombrarlos uno por uno con pausa toma bastante. Tres formas de resolverlo:
- Nombrarlos durante la entrada, mientras van pasando. Es lo más ágil y ya vienen caminando.
- En parejas, no de a uno.
- Proyectarlos en pantalla mientras suena música, sin leerlos en voz alta.
Y una cuarta que funciona muy bien: ponerlos en la invitación. Así el reconocimiento existe, queda por escrito, y en la fiesta se puede hacer una mención general.
Los tres errores
- Micrófono abierto. Si no hay tiempos asignados, siempre aparece alguien con ganas de hablar quince minutos.
- Honores con la gente comiendo. Ruido de cubiertos y atención dividida. Mejor entre tiempos o después del postre.
- Repartirlos por la noche. Ya lo dijimos: todo en un bloque.
Escribe el orden y pásaselo al maestro de ceremonias por escrito, con nombres y con los tiempos. Un buen conductor con un guion claro resuelve los honores en quince minutos; sin guion, ninguno lo logra.
Si prefieres no hacerlos
Es una opción. Muchas fiestas modernas reducen los honores a la presentación de la quinceañera y nada más, y pasan directo al vals y a la pista.
No se pierde nada esencial: el reconocimiento a los padrinos y a la corte se puede hacer en la invitación, que además queda para siempre.
Si estás armando el programa completo, mira la entrada y cuántos vals se bailan.
Reconocé a todos sin alargar la fiesta.
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