La partida que más fácil se dispara
El traje de comunión tiene una característica que conviene tener presente antes de entrar a la tienda: se usa una vez. Un día, unas horas, y a la caja.
Eso no significa que haya que comprarlo barato — significa que conviene decidir con la cabeza fría cuánto vale la pena, porque es donde más presión social hay. Con el resto de las partidas conviene aplicar el mismo criterio, desde el restaurante hasta las invitaciones que no pasan por imprenta.
Cuándo comprarlo
Entre tres y cuatro meses antes. Ese es el punto justo, y hay una razón concreta para cada extremo:
- Antes de cuatro meses: los niños de nueve años dan estirones. Un traje comprado en octubre para mayo puede quedar corto de mangas.
- Después de tres meses: te quedas sin las tallas buenas y sin tiempo para los arreglos, que casi siempre hacen falta.
Si compras con más antelación, deja margen en los arreglos y haz una prueba un mes antes.
Los arreglos casi nunca están en el precio de la etiqueta. Pregúntalo explícitamente: en muchas tiendas son aparte y no son baratos. Es la sorpresa más común en esta partida.
Comprar, alquilar o heredar
Comprar
A favor: queda como recuerdo, no hay prisa por devolverlo y no hay miedo a mancharlo.
En contra: es la opción más cara y el traje acaba en un armario.
Alquilar
A favor: cuesta una fracción y accedes a trajes que comprados serían inviables.
En contra: hay que devolverlo limpio y en plazo, y una mancha puede salir cara. Reserva con antelación: en mayo se agota.
Heredar
A favor: gratis, y a muchas familias les hace ilusión que pase de un primo a otro.
En contra: depende de la talla y del estilo. Un buen arreglo lo actualiza más de lo que parece.
Comprar fuera de tienda especializada
La opción que más gente descubre tarde: un traje sencillo o un vestido blanco de una tienda normal, con unos complementos bien elegidos, cumple perfectamente. La diferencia de precio con una tienda de comuniones, para una prenda parecida, es considerable.
Nadie en la iglesia sabe de dónde salió el traje. Y el niño lo recuerda por el día, no por la etiqueta.
Qué mirar al elegirlo
- Que pueda moverse. Va a estar sentado en un banco una hora, después de pie para las fotos, y después corriendo. Si no puede levantar los brazos, no sirve.
- El calor. Las comuniones son en primavera y las iglesias se llenan. Tejidos transpirables.
- Los zapatos. Es la causa número uno de niños quejándose. Que los use varios días antes, en casa, hasta que estén domados.
- Que le guste a él o a ella. Un niño incómodo con lo que lleva puesto sale mal en todas las fotos.
Prepara un cambio de ropa para después de la comida. En cuanto termina el banquete, el traje pasa a ser un estorbo. Con ropa cómoda los niños juegan tranquilos y el traje llega entero a casa — que importa bastante si es alquilado o heredado.
Los complementos
Suman más de lo que uno calcula: zapatos, calcetines o medias, lazo o corbata, y en algunas zonas también el rosario, la biblia o el escapulario.
Muchos de estos los regalan los padrinos o los abuelos, así que conviene coordinarlo antes para no comprar dos veces. Sobre eso, en regalos de comunión hay más detalle.
Y la sesión de fotos
Un motivo más para tener el traje con tiempo: la sesión previa se hace semanas antes de la ceremonia, con el traje puesto. Si lo compras tarde, o no hay sesión o hay que hacerla con prisas.
El detalle de cómo funciona está en fotógrafo de comunión, y el presupuesto completo en cuánto cuesta una comunión.
Con el traje resuelto, avisa.
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